Investigadores han desarrollado una manera simple de convertir particulas de grafito en unas delgadas hojas que son tan fuertes como el acero y flexibles como la fibra de carbono, pero cuya elaboración es más economica. El descubrimiento permite nuevos materiales con aplicaciones tan diversas como cubiertas protectoras, componentes electrónicos, baterias y celdas de combustible.
Si de dureza y resistencia a la tensión se trata el carbono es el rey. No sorprende que los cientificos hayan trabajado por años para desarrollar formas de añadir el sexto elemento de la tabla periódica a la lista de materiales compuestos para su uso en fuselajes, vehículos militares, bicicletas de carreras y raquetas de tenis. Se puede obtener mejor rendimiento si se construyen materiales de carbono a escalas microscópicas, produciendo asi el más fuerte de los materiales. Los científicos han logrado avances en esta materia, pudiendo construir estructuras llamadas nanotubos, pero estos nanotubos son muy caros de producir y por ello solo pueden ser usados en pequeñas cantidades.
Un equipo de investigación de la Northwestern University en Evanston, Illinois, ha ensamblado partículas de óxido de grafeno, una forma de grafito y un primo de los diamantes, en láminas muy delgadas que son aún más fuertes que las hechas de nanotubos. El proceso funciona de esta manera: el equipo arroja particulas de óxido de grafeno en agua especialmente tratada y entonces extrae la mezcla a través de una menbrana que actua como filtro. El agua de alguna forma hace que las partículas se adieran como una capa de papel a la superficie del filtro, comentan los científicos. “Actualmente, no conocemos todos los detalles de como este proceso funciona” dice el fisico-químico y co-autor Rod Ruoff. Pruebas de laboratorio muestran que el papel producido es más fuerte que el hecho de nanotubos, y a diferencia de estos, este material puede ser fabricado en cualquier tamaño. Eso convierte al papel de grafeno en un candidato para la generación de materiales compuestos super fuertes, añade Ruoff.
Y como todo en esta vida, este papel tiene una desventaja, las láminas permanecen estables mientras estan expuestas al aire, pero cuando se les sumerge en agua, lentamente se pierden los enlaces del compuesto. Es por ello que la siguiente tarea, es encontrar otras moléculas que reemplacen al agua durante el proceso de fabricación, para que asi se pueda proteger al material de sus efectos. Esto hará que el material se comercialice al menos en 5 a 10 años.
Fuente: sciencenow.com
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